lunes, 16 de agosto de 2010

Capitulo 2




Resistencia 


Ya no era conciente del tiempo, de las horas o los minutos, todo lo que vivía en mi y en mi alrededor había muerto inconcientemente ante la cegués de mis ojos, lo único que aun vivía en mi era el miedo, solo en eso me podía refugiar, era lo ultimo que tenia y que me quedaba, pero si lo perdía ¿Qué me importaba a mi?, solo era mi refugio, donde podía estar y no preocuparme de nada igual que siempre.  Aunque el temor se apoderaba de mí por si solo, temía cuando no podía ver nada, ni una pequeña penumbra se asomaba cerca,  pero ¿Así seria el resto de mi eternidad?

Me aleje de todo, ignorando lo de mi alrededor, de quien me necesitaba, ignoraba, odiaba incluso amaba. Aunque era mejor para todos si no mantenía relación alguna con alguna persona, no tenía ningún familiar a todos los había perdido en un accidente, así que no tendría ningún problema en alejarlos de mi vida. Aunque la única persona que me importaba y con la que podía contar, en la  única en que mi confianza subía. No sabría en estos momentos que pasaría con ella, solo recuerdo que la herí cuando le dije que se alejara de mi, a pesar de que la quería con todo mi ser, pero ¿Valía la pena, que muriera en mis manos con tal de estar juntos? Por supuesto que no valía la pena, ella tenía toda una vida por delante, no permitiría que muriera por mí.

Yo quería trabajar, al menos para no morir de hambre, aunque eso era lo de menos, si moría seria más feliz, si moría no habría nadie que me recordase, era mejor a para mi. Me favorecía, ya había habido veces en los que intentaba suicidarme, y alejarme mas pronto de este mundo, pero el ser que vivía en mi cuerpo me lo impedía, era demasiado poderoso para mi.
Encontré un trabajo, que me parecía perfecto, era en una librería especializada para ciegos, no socializaría solo daría libros que necesitasen y además podría aprender a leer a aprender en este estilo, no sabría cuanto tiempo estaría así, entonces necesitaría aprender lo básico, también pude encontrar un departamento muy chico pero no necesitaba mas si era solo una persona.

Solo no quería tener que estar alrededor de personas molestas ofreciendo su ayuda para cruzar la calle, o idioteces como esa. Yo podría tener una dificultad pero no significaba que necesitaba su maldita ayuda. Podría oír los susurros acerca de mí, era molesto y la gente no lo podía entender, las personas son demasiado ignorantes para entender los sentimientos de las otras personas y para fijarse en algo que no sean ellos mismos. 
Me encamine a mi trabajo, ya sabía el recorrido de memoria, sabía donde estaba todo, todos los que vivían por el vecindario en el que pasaba, me conocían pero jamás me habían atrevido a intentar mencionar una sola palabra, cosa que se me hacía mas agradable. Así es mi vida social era trágica, nadie puede cruzar mas de dos palabras conmigo, excepto mi jefe, con el puedo matenter una relación que es un poco normal.
Cuando llegue a mi trabajo, me sorprendió que no oyera ninguna voz, estaba todo completamente calmado. La librería casi siempre estaba algo llena. Esto era algo nuevo.

-OH, Adam, buenos días que bueno que pudiste llegar bien-dijo mi jefe

-Si – Le dije indiferente, y yendo a colocar mis cosas en mi lugar habitual.

Como no había personas, decidí buscar un libro que pudiera intentar leer, empecé a buscar, géneros de terror o drama, tocaba cada portada para leer el titulo, pero ninguno llamaba mi atención. Al final encontré uno “Amor al Terror”, podría ser interesante.

“Que libro mas estúpido”-dijo esa voz dentro de mi, la cual ignore.

Tome el libro, me recargue en la pared, puse el libro el una mano, mientras que con mi mano libre, empezaba a pasar mis dedos por cada párrafo, sentía la pasión en cada una de las letras, era algo increíble, único. Sentía las emociones de cada uno de los personajes, sus descripciones, su amor y odio, completamente todo, esta era una de las cosas inesperadas, y hermosas que me gustan.

Sentí la leve respiración de una persona a mi lado, me dieron escalofríos al sentirla tan cerca.

-Te gusta leer ¿Cierto?-dijo la voz cantarina de una chica.

Suspire sonoramente y cerré el libro, y me aleje de ella.

-¿Qué libro estas leyendo? Se nota que te gusta mucho la lectura-dijo ella de nuevo, con esa voz única.

“Que problemática”-pensé, suspirando

-Rafael-dije al parecer la chica se sorprendió de que hablara y no dijo nada – Me gustaría tomarme el día ya que no ha habido mucha gente-dije

El no dijo nada, y luego empezó a reír.

-¿Es por la chica nueva cierto?-dijo el

-¿Hay una chica nueva?-pregunte sin importancia

-Si Adam, de hecho creí que ya habían hablado, por que los vi juntos-dijo el

“Diablos, esa especie de lambiscona, estará trabajando conmigo”-pensé llevándome una mano a mi frente

-Quiere decir que ¿No me dará el día libre?-dije

Río de nuevo, y luego se callo

-Por supuesto que no-dijo el – Pero puedes tomar un descanso de cinco minutos-agregó

-Bien iré a beber algo-dije tomando mi abrigo y saliendo de la librería 

Mientras salía mantuvieron una conversación que apenas escuchaba.

-Lo lamento a el no le gusta mucho hablar-dijo Rafael

-No se preocupe, de todas formas yo lo estaba fastidiando-dijo la chica con un tono decepcionante

No quise seguir escuchando y me dirigí a un pequeño bar que quedaba a la vuelta de la tienda. Entre y me senté en la pequeña barra.

-Un tequila doble-le dije al cantinero

-Aquí lo tiene-dijo el

Lo tome de un trago y pedí otro.

Así lo hacia regularmente albergaba mis penas en beber, aunque no me gustara tomar, ¿En que mas lo podría hacer? Era la única solución, o eso creía.
Pagué, los dos tequilas y me regrese a esa librería.

Mientras m encaminaba a la librería, pensaba en que me gustaría que los días fueran eternos y que jamás obscureciera, no podía definir bien cuando era de noche y cuando de día, pero si el día no permite que mate a personas, quisiera que fuera así por el resto de mis días, sin ninguna otra muerte.

Llegue a la librería, y me acomodé como había estado hace poco tiempo, tome el mismo libro y seguí con mi lectura, me sentí relajado al no sentir a nadie cerca de mi, era mas reconfortarte cuando estaba solo.

-OH veo que regresaste de tu descanso-dijo la chica

No dije ninguna palabra y seguí apegado a mi lectura, aunque me estuviera incomodando.

La chica carraspeó, al parecer no sabía que decir.

-Sabes, quiero disculparme, la verdad no sabía que te caería mal tan rápidamente,- dijo ella – Bueno de ahora en adelante, tratare de no cruzar palabras contigo de ahora en adelante, y bueno lo siento de nuevo… y mi nombre es Shelly Zoic- Agregó ella, a pesar de no verla sabía que estaba sonriendo.

No dije nada, y continué leyendo.

-Amm, bueno desde ahora no diré nada, bien silencio-dijo para ella misma, oí como se marchaba.

“Que chica mas interesante”-pensé con una pequeña sonrisa

-¿Adam?-dijo Rafael-Apenas te reconocí con esa sonrisa en tu cara, nunca pensé que llegaría el día en que Adam Colin, sonriera-dijo el empezando a reír a carcajadas

-SI Rafael eres muy gracioso-dije yo pegado al libro

Al fin era hora de que me pudiera ir, estaba impaciente por que al fin pasara este momento, la chica esa a pesar de que no me hablo más, seguía estando cerca de mi, era como si supiera lo que pensé.

-Bien chicos los veré mañana-dijo ella

-Si Shelly ven con cuidado-dijo Rafael.

Yo tan solo me marche sin tener que despedirme.

-No sabes cuantos sustos me ha sacado cuando se va y no se despide-le dijo a ella en un susurro que si pude escuchar.

Me dirigí a mi departamento, lo más pronto posible. Cuando llegue sufrí los mismos síntomas que sufro antes de ese “Cambio”. Pero muchas veces era algo diferente, a veces vomitaba sangre, y salía sangre de mi nariz e oídos, y quedaba sordo por unos cuantos minutos.

Cuando todos los fuertes síntomas pasaron, el cuerpo se tambaleaba, cada vez más débil, por las reacciones.

Después de un rato, tuvo la compostura, y yo me encontraba albergando en mi mente.

-Al fin es mi turno de divertirme-dijo Robert

Los mismos sentimientos de nerviosismo, preocupación y nostalgia se encontraban en mí. Era una forma patética, de sentirme pero eso padecía en mi, y aunque el dice que debería de acostumbrarme, simplemente es inútil, jamás me podré sentir complacido al ver tanta muertes de personas inocentes.

El salió a buscar algo con que divertirse, aunque eso no era nada nuevo, había veces que el había violado mujeres para luego matarlas, había mujeres que sabían lo que el era, y lo invitaban a que les hiciera lo mismo, era detestable, era pura mierda, realmente lo odiaba.

En la pequeña plaza desabitada, se encontraban algunos adolescentes, tomando y fumando incluso drogándose, unos besándose de una forma asquerosa, para algunos padres esto podría presentarse como la edad de la rebeldía, de seguro ninguno de los padres de esos chicos sabía que su hijo estaba aquí.

Robert se acerco a ellos y tomo iuna cerveza, los chicos lo miraron dudosos pero siguieron con lo suyo, una chica no “me” quitaba los ojos de encima, podría decirse que miraba de una forma morbosa. El se acerco a la chica, sentándose a un lado de ella, y la comenzó a besar, de la misma forma que los otros chicos.

Mientras el beso continuaba, Robert la tomo en los brazos y la llevo a otro lugar, mas alejado de ellos, le dejo en el suelo y se puso sobre ella, mientras la tocaba, la chica gemía de placer, y lo tomaba del pelo fuertemente. El saco la pequeña navaja, y la clavo, el la sien de la chica, el lo seguía haciendo mientras seguía besando el cuerpo sin vida de la chica. No se en donde exactamente pero Robert enterró el cuerpo sin vida de la joven, desasiéndose de todo, incluso de los chicos que vieron su rostro, y después regreso al departamento como si nada hubiera pasado. 

lunes, 2 de agosto de 2010

ESCRITURAS




Capitulo 1

Mi nombre es Adam, si alguien lee de mi historia sabrá lo que fue de mi, que me domino… que paso conmigo.
Todo pasó mientras tenia 19, mientras hacia un viaje a Grecia. Sus hermosas iglesias no eran de comparación era lo que mas me atraía de ese lugar.

Mientras me encaminaba a la gran iglesia ortodoxa, vi como se avecinaba el
crepúsculo, el me encontré con un enorme cementerio, con lapidas destruidas de todo tipo, me causaba escalofríos, pero al mismo tiempo una inmensa atracción y curiosidad. Me adentre a ese cementerio, que se veía vagamente espeluznante, había lapidas de todo tipo, llamaban mucho la atención pero también había demasiadas destruidas.

Me acerque a una que tenía la escritura en otro idioma, solo podía leer su nombre Robert Buceé, quería tocar la lapida, era algo del que no podía escapar. Mi respiración cambio de un modo frenético, toque la lapida en las escrituras desconocidas.

Sentí que mi respiración fallaba, muchas imágenes se venían a mi cabeza, de niños o adultos muertos solo veía sangre por todos lados. Caí al suelo arrodillado, mi cabeza se llenaba cada vez más de esas imágenes, quería gritar, pero mi voz no salía, quería morir, solo eso quería. ¿Por qué sufrir si tienes una salida rápida?, solo que no tenia fuerza para nada. Esas imágenes se llenaban cada vez mas en mi cabeza sin dejarme pensar. Mi garganta se estaba cerrando no podía respirar, mi vista se hacia mas obscura cada ves mas. Tenía miedo ¿Por qué me pasa esto?

Parpadeé varias veces, para tratar de recuperar mi vista, en mi pequeña mochila que traía en mi regazo, tome el agua y moje mi rostro tratando de que hiciera algún efecto en el pero era imposible. Pasaron unos cuantos segundos y sentí como mi cuerpo se dilataba, no podía mover ningún músculo. Me dolía la cabeza nuevamente, y esas imágenes albergaron mi mente de nuevo. Al cabo de unos minutos, mi cuerpo se empezó a mover solo, no podía hablar me sentía arrinconado.

-No temas muchacho-dijo mi cuerpo

“¿Que pasa? ¿Por que mi cuerpo habla solo?”

-Vamos Adam, tu cuerpo no habla solo, ahora es nuestro cuerpo-dijo de nuevo

“¿Pero como? ¿Y como sabes mi nombre?”
Suspiro sonoramente, y comenzó a vagar.

-Es una larga historia, así que te la resumiré, yo soy Robert Buceé, no se si me conocerás pero, hace mucho tiempo fui unos de los mejores asesinos, en realidad aun lo sigo siendo, antes de que me encontraran jugué con mi alma, hice un pacto con el diablo por así decirlo, así que cuando algún idiota tocara las malditas escrituras, yo dominaría su cuerpo por las noches, para hacer el trabajo que mas disfruto y que jamás me cansaría de el.

“Maldición sal de mi cuerpo, jamás te perdonare por hacerme esto”
Bufó y sonrío maliciosamente

-Vamos Adam, estoy seguro que sabes que no necesito tu perdón, ya no tengo alma alguna para tener sentimiento alguno, y ahora ambos seremos inmortales, tuviste mucha suerte, puede haberte quitado tu cuerpo completamente pero no me gusta mancharme las manos por la mañana, prefiero la noche. También otra cosa que jamás podrás hacer es que perderás tu vista, quedaras ciego hasta que salga de tu cuerpo cosa que es imposible-dijo riéndose

“Jamás acepte que usaras mi cuerpo, ¡sal ahora mismo!”

-Mira niño se me hace imposible hacer eso, en primera tu cuerpo es fuerte podría estrangular con mis propias manos, segunda quiero divertirme y tercera sentirás la misma satisfacción que siento cuando hago mi trabajo-dijo el

“No lo hagas, no… mates a personas inocentes”

-Lo siento… en realidad no, disfruto hacer esto y lo debes entender querido Adam-dijo el

“Eres un maldito bastardo”

-Estoy seguro de lo que soy-dijo el serio, su rostro cambio divertido-Vamos a divertirnos un poco, por cierto será mejor que aprendas a ver en la obscuridad-dijo el riéndose a carcajadas

Fuimos hasta un pequeño parque aunque no estaba seguro de por que si no debería de haber nadie a estas horas, puso una rodilla en el piso y busco mi pequeña navaja.

“¿Cómo sabes que la tenía?”

-Ahora conozco todos tus pensamientos, tus recuerdos, completamente todo, por cierto esa amiga tuya, esta muy bien, sabes escoger a las chicas-dijo el

“No te atrevas acercarte a ella” tratando de sonar amenazante

-Tranquilo es del que la vio primero-dijo el sonriendo

“No puedo confiar en ninguna estúpida palabra que dices”

-Bien por que no deberías-dijo el acercándose a los columpios donde se encontraba un pequeño, se sentó en el columpio junto a el. El niño lo miraba con miedo.

-Hola pequeño-dijo Robert

El niño se quedo callado, y nos miraba intimidado.

-¿Cuál es tu nombre?-dijo pareciendo gentil
El niño trago saliva

-Soy Félix-dijo el

-¿Y tus padres?

-Fueron a la tienda, pero quise quedarme un rato aquí-dijo columpiándose-Pero creo que se olvidaron de mi-dijo el

-Lastima, pero era de esperar nadie quiere a un niño bastardo como tu, por supuesto que dicen que te quieren, están pensando en matarte o dejarte en la puerta de alguien, eres un niño odiado por todos-dijo Robert

“Basta deja al niño en paz, lo dejaras traumado, solo tiene como cinco años, no tienes conciencia, no seas n pobre diablo y déjalo”

El me ignoro y siguió con su monologó

El niño lo miraba con tristeza y se le desbordaban lágrimas de los ojos. Robert le dio palmaditas.

-Ya niño, no te preocupes Hare que ese dolor se vaya, ¿Por qué eso es lo que quieres verdad...? ser feliz-dijo Robert

El niño asintió llorando aun más.

“¡No lo hagas maldito, es un ser indefenso!”

Tomo al niño en los brazos y lo sentó en las piernas, el niño lloraba cada ves mas fuerte. El saco la navaja, el niño lo miro con terror y trataba de soltarse del agarre, Robert lo tomo del pelo dejando su cuello expuesto, Robert atravesó la navaja por el cuello del niño, que sus lagrimas pararon y dejaba de sollozar, Robert tomo de nuevo la navaja y la fue enterrando hasta llegar al estomago. La sangre salía de todos lados y no paraba.

Robert río con fuerza, tiro al niño fallecido al suelo y se estiro.

-Que bien se siente volver al juego, Adam recuerda que aunque sea pequeño me puede satisfacer-dijo el

“Estas loco ¿como puedes hacer eso?, eres repugnante”

-Iremos a nuestra casa a cambiar nuestras ropas, ya que esta s quedaron un poco sucias-dijo Robert quitándose la camisa blanca con grandes manchas rojas.
Tomo mi mochila y saco una chaqueta negra, y metió la camisa. Oímos como los padres del niño venían, Robert salio corriendo y se metió a un pequeño callejón.

-Félix, mi amor ¿Dónde estas cariño?-dijo la señora que debía ser su madre, las voces se aproximaban cada ves mas

-Hijo te compramos lo que querías, ahora ven esto no es divertido-dijo el padre del niño

Pasaron unos pocos minutos hasta que el grito de la señora hizo que se acelerara nuestra respiración. Oíamos como la señora y el señor sollozaban, los vecinos de cerca salían de sus casas para presenciar lo ocurrido.

Nos fuimos en silencio, sin que nadie sintiera nuestra presencia, volteamos de reojo una vez más mientras los policías y las ambulancias llegaban, todas las vecinas lloraban al ver al niño, y varias personas tenían una mano sobre su boca, o volvían a sus casas rápidamente.

Nos encaminamos al hotel, para cambiar nuestras ropas, y tomas una ducha, el señor de la recepción nos miro confuso, pero luego sonrío.

-Buenas noches señor-dijo el

-Igual-dijo Robert

Tomamos el elevador, y se recargo sobre un extremo.

-Así que este seria un supuesto viaje de estudios, que mal resulto para ti chico, solo por la estúpida curiosidad, ¿ves lo que paso? La curiosidad mato al gato-dijo el

“Ojala me hubiera matado y no haber tomado mi cuerpo”

-Me caes bien chico, podría soportarte unos siglos-dijo el

“Que mal que yo te deteste tanto, no podría pensar en una amistad contigo en estos momentos”

-Tu sarcasmo no me duele chico-dijo el riendo

Salimos del elevador y nos dirigimos a mi habitación, entramos y se metió en la tina